domingo, 24 de octubre de 2010

RESPUESTA DEL DOCTOR RAÚL POBLETE SILVA




A modo de prólogo a la respuesta del Dr. Poblete, diré que en mi caso particular se me diagnosticó EM a partir de la sola observación de la resonancia magnética donde se veían algunas esclerosis en placas.
Como se me informó que no se conocían las causas de esas lesiones, no quise aplicarme el tratamiento caro y agresivo que me proponían.
Consultando otros médicos coincidieron en que mi problema estaba en mi cuello, en la compresión que se ejercía sobre las venas que llegaban a mi cerebro. En términos sencillos, la sangre no me llega bien al cerebro.
Luego conocí la teoría de Zamboni.
Me hice un eco doppler de las venas de mi cuello y pude ver la estenosis y el reflujo en una vena a la derecha de mi garganta.
Estoy esperando para hacerme una angioplastia para ver si mejora mi estado, que en este momento es falta de equilibrio y adormecimiento del pie derecho.
Mientras tanto sigo con el tratamiento kinesiológico (masajes en el cuello y la espalda) que estoy haciendo desde hace seis meses y con el cual estoy remitiendo lentamente.



RESPUESTA DEL DOCTOR RAÚL POBLETE SILVA:

En lo que a mí respecta jamás he operado una EM puesto que es una condición que hasta el momento no tiene cura conocida.
No he realizado personalmente ninguna angioplastia por la condición llamada CCSVI si bien he derivado un par de enfermos al Dr J Tevah, reconocido neuroradiólogo de la capital, para que las realice como procedimientos paliativos en casos excepcionales cuando me ha parecido que por su gravedad ciertos pacientes se encuentran por ahora fuera del alcance de una cirugía.
Con satisfacción he sabido que al parecer han evolucionado en forma lentamente favorable.

He operado si por tener un Síndrome del opérculo torácico complicado con reflujo venoso yugular, condiciones debidamente sospechadas clínicamente y establecidas objetivamente mediante los correspondientes estudios vasculares, a un buen numero de pacientes con esta enfermedad pero que además son portadores de diversas formas clínicas de EM luego de llegar al convencimiento que la hipertensión venosa yugular, que demostradamente tienen y que es provocada por la inflamación crónica de las venas subclavias y yugulares a nivel de los espacios costo claviculares, es la que parece provocar con el transcurso del tiempo la aparición de la EM.

Desde que Zamboni publicó sus experiencias en noviembre pasado donde demostró que una cincuentena de pacientes con EM tenían constantemente una hipertensión venosa con reflujo yugular, condición que por desgracia llamó insuficiencia venosa y no simplemente hipertensión venosa cerebrovascular y que atribuyó a la presencia de estrecheces en las venas yugulares cuya causa no estableció en ese momento, reanudamos los estudios que por años hemos hecho previamente en algunos centenares de pacientes con SOT pero sin EM.

Zamboni proponía corregirlos realizando angioplastias para dilatar las estrecheces que demostró, con o sin stents, con lo que se suponía que reducía o eliminaba totalmente el reflujo.
El tiempo le demostró que casi la mitad de sus enfermos con angioplastias se volvían a estrechar durante su período de control y también que algunos stents experimentaban graves complicaciones alejadas.
Su experiencia está siendo replicada en algunos países con mayor o menor éxito pero nadie ha sostenido tampoco que ésta técnica sea una cura para la enfermedad.
Lo que es absolutamente original nuestro es el haber sospechado y demostrado que el 100 % de los pacientes con EM cuando los estudiamos desde el punto de vista vascular tienen un SOT severo y principalmente venoso y con reflujo yugular que por decirlo en términos simples mantiene permanentemente congestionado el cerebro, condición que desde años sabemos que puede ser corregida descomprimiendo los espacios costo claviculares que son los que generan la compresión y provocan las estrecheces venosas que encontró Zamboni, las que sin excepciones están localizadas en la zona de la desembocadura de las venas yugulares en las venas subclavias.

El SOT como tal es de una incidencia baja en la población general y que lo tenga la totalidad de los pacientes con SOT escapa a toda previsión razonable.
Sabemos muy bien lo que le ocurre con los síntomas de los pacientes con SOT que terminan en cirugía. Curiosamente la mayoría de los síntomas de los pacientes con SOT son casi los mismos que se atribuyen a las EM, por lo que al corregirles el reflujo venoso y la compresión neurovascular que es exactamente lo que hacemos tal como lo hemos hecho por años en los SOT sin EM, desaparecen gran parte de los síntomas.
Con sorpresa hemos visto que además comienzan a desaparecer otros síntomas que parecen mas propios de las EM que de los SOT. Que se cure la EM es imposible poder sostenerlo hoy en día, quizá y es lo que esperamos si la teoría hidráulica del Dr Zamboni que se contrapone por completo a la teoría inmunológica es cierta, si logramos reducir o hacer desaparecer la hipertensión venosa cerebral pudiera esperarse que el curso de la enfermedad se modifique favorablemente, y nada más, y eso es lo que parece haber estado ocurriendo hasta el momento en quiénes hemos operado de SOT y que los lleva a sentirse tan recuperados que exageran diciendo que están curados. Al realizar la cirugía además de corregir eventualmente el reflujo yugular se suprime por completo y en forma permanente la compresión neurovascular que es la que sabemos provoca la mayoría de los síntomas en éstos pacientes, lo que creemos que no hacen las angioplastias.

Nunca hemos recomendado a paciente alguno que suspenda su medicación preoperatoria a menos que se lo indique su neurólogo.
Los resultados preliminares obtenidos con los procedimientos que estamos realizando los difundiremos en nuestros medios científicos habituales, tal como corresponde hacerlo cuando se realiza una actividad quirúrgica en forma seria. Una comunicación preliminar sobre los SOT y la aparente relación de sus formas venosas con las EM la presentaremos en el próximo Congreso Chileno de Cirugía en Pucón, en noviembre, una experiencia mas detallada al respecto aparecerá publicada en alguno de los próximos números de la Revista Chilena de Cirugía.Espero que éstas consideraciones contribuyan a aclarar algunas de sus dudas perfectamente razonables. AtentamenteDr Raúl Poblete

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