martes, 7 de diciembre de 2010

VIDA SANA




Hoy tuve mi sesión de tortura china con mi masajista, con el que siempre conversamos y siempre pienso que aunque él no es psicoanalista, hace las veces de psicoanalista porque siempre mantengo con él una conversación inteligente (cosa que con algunos psicoanalistas me ha resultado imposible).
La cuestión es que mientras masajeaba mi espalda y cuello, le conté que conocía una persona que había sido intervenida de SOT y luego de CCSVI y me dijo lo que yo ya suponía: es muy probable que yo tenga las dos (de hecho tengo la CCSVI)
Entonces recordé que allá por mis 34 años, cuando tuve la neuritis óptica que me dejó ciega de un ojo en 24 hs, el neurólogo que me atendió entonces (no me diagnosticó EM), me dijo que cuidara esa contractura feroz que tenía en mi cuello porque ese era el origen de mi ceguera.
Yo me fui a hacer danza clásica que es lo que sabía hacer, me dediqué especialmente al trabajo de barra, y luego cuando nació mi bebé (a mis 40 años) cambié la danza por la natación (otra de las cosas que sabía hacer).
Ahora bien, no volví a tener un brote hasta los 48 años, momento en que me diagnosticaron EM y pretendieron aplicarme un tratamiento para alterar mi sistema inmunitario al que me negué.
Pienso que si no tuve un nuevo brote entre los 34 y los 48, (14 años) no fue porque no me apliqué ese dudoso-oneroso, tratamiento que tiene una inefectividad del 67%, sino porque siempre hice actividad física.
Últimamente he estado pensando que tanto ejercicio físico no sirvió para evitar un nuevo brote, pero en realidad no quiero imaginarme cómo estaría si no lo hubiera hecho.
Por lo tanto concluyo que lo que hace que hoy esté como estoy a pesar de vivir con EM desde hace 15 años (aunque tengo sobradas razones para pensar que son por lo menos 30) es que siempre hice ejercicio físico y una vida relativamente sana (sin excesos).

1 comentario:

Anónimo dijo...

Great post. Non vedo l'ora di leggere le prossime:)