miércoles, 20 de abril de 2011

La EM, trago amargo




El primer trago amargo que me dio la EM vino de mano de un neurólogo que consulté, que me mandó a hacer los tramites para darme una medicación que, luego averigüé, era peor que la enfermedad, el segundo trago amargo vino de otra neuróloga que consulté, que me dijo con cara de no hay nada que hacer “las lesiones están” el tercer trago amargo vino de la comprobación, luego de dos años de investigación, de que a los neurólogos en general (salvo contadas excepciones) les interesa más su carrera, el concepto que tienen de si mismos, lo que dice “la ciencia” y en algunos casos el dinero que ganan con los pacientes que el bienestar de los mismos.
La neurología es sólo una rama de la medicina, y a pesar de ese pomposo adjetivo que se atribuye, es una rama que trata con abstracciones. Que la vaina de mielina que cubre los axones, que las neuronas…
Me he sentido muy sola y desamparada al consultar neurólogos, desde mi lugar de paciente culta e inteligente opino que no tienen idea de cómo aliviar los síntomas de la EM, y se basan en la administración de un medicamento con un 33% de eficacia no comprobada, que en mi humilde opinión quienes se lo suministran y no han tenido nuevos brotes (el 33%) ha sido por pura casualidad y efecto placebo (el otro 67% sufre las consecuencias de unos efectos secundarios que van diezmando sin pausa su salud.
El cuarto trago amargo vino otra vez de parte la reacción de los neurólogos frente al descubrimiento del Dr. Zamboni.
Quizá la resistencia de los especialistas en EM a ver la evidencia es simplemente porque no pueden admitir que han pasado toda su carrera creyendo en un error. Pues, no es problema de los pacientes, que vayan al psicólogo en lugar de mandarnos a nosotros y decirnos que no aceptamos la enfermedad. Lo que no aceptamos es que nos traten como idiotas.
Existe una rama de la medicina que trata la circulación sanguínea, ahora están apareciendo cada vez más evidencias de que la circulación sanguínea es fundamental. ¡Hola! aquí voy a ironizar un poco: ¡chocolate por la noticia! eso lo saben los chinos hace miles de años, la llaman chi. La medicina ortodoxa estudia muertos, descuartiza muertos, uno se lleva el cerebro y escribe abultados libros llenos de pavadas y todos los demás reverencian al “genio” que tiene grandes vínculos con las compañías farmacéuticas y mucho dinero y poder.
Estoy asqueada.
Asqueada del capitalismo, asqueada de la gente que deja la responsabilidad de su vida en manos ajenas por una linda etiqueta, asqueada en definitiva, de la estupidez.
Es inútil luchar contra la estupidez, mejor evitarla.

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