jueves, 19 de mayo de 2011

El comercio de la enfermedad




Se venden seudoenfermedades
CARLOS MARTINEZ

Hay que potenciar las enfermedades, los descubrimientos, exagerar sus consecuencias. Hay que intentar vender más fármacos.

Desde que a finales de los 80 la promocón de Prozac se dirigía por primera vez a los medios de comunicación y a sus potenciales usuarios, y se relegó a los médicos a un segundo plano, la industria farmacéutica ha ido depurando las técnicas de comercialización de medicamentos hasta llegar casi al mensaje publicitario puro. En el camino, el fármaco se ha convertido en un objeto más de consumo y la información sobre enfermedades y medicamentos ha sido gravemente manipulada. La práctica empaña los excelentes logros del sector en el tratamiento de problemas serios hasta ahora incurables. Así lo han denunciado las principales publicaciones médicas, 'The Journal of the American Medical Association' (JAMA) , 'The New England Journal of Medicine' y el 'British Medical Journal' (BMJ) a la cabeza.

La revista británica ha realizado la crítica m찼s dura. En un texto que comienza con la frase "hay mucho dinero por hacer si se dice a la gente que está enferma", y se titula 'Vender malestar: la industria farmacéutica y el comercio de la enfermedad', se advierte de la existencia de un poderoso esfuerzo impulsado por las compañías farmacéuticas con la colaboración de las agencias de comunicación, de publicidad, de medios de masas y de médicos, cuyo principal objetivo es convencer al máximo de personas posible de que están enfermas.

Algunas de sus herramientas son las campañas de información sanitaria, la creación de fundaciones sobre determinadas enfermedades años antes de que se lance el medicamento y la organización de congresos médicos o premios periodísticos remunerados.

Esta misma semana, los medios de comunicación han difundido un anuncio que puede servir de ejemplo. ¿Crees que eres demasiado joven para tener problemas de erección, verdad?, pregunta el futbolista brasile챰o Pelé. "Falso. Los problemas de erección son un problema médico que afecta a uno de cada tres hombres. Si los sufres no lo hagas en silencio. Habla con tu médico. Yo lo haría".

"La gente debe de ser mucho más consciente del papel que juegan las empresas en la definición y promoción de las enfermedades", dice Ray Moynihan, periodista de Australian Financial Review y coautor del editorial del 'BMJ' sobre el tema.

"La gente continúa teniendo mucha confianza en los profesionales de la salud y muchos no se hacen a la idea de los extensos lazos que mantienen los médicos con la industria y del papel directo que juegan las compañías farmacéuticas en la información que recibimos sobre la naturaleza y la prevalencia de las enfermedades"

"El coste de los nuevos fármacos dirigidos a la población esencialmente sana está amenazando la viabilidad de los sistemas sanitarios financiados con fondos públicos", señala la publicación británica.

En el artículo, realizado junto a un médico británico y un profesor de farmacología clínica de la Universidad de Newclastle (Reino Unido), el periodista australiano ilustra con varios ejemplos las distintas estrategias de marketing a las que recurre la industria farmacéutica para lanzar los nuevos productos al mercado con la máxima eficacia posible.

Hay cuatro opciones: hacer que procesos comunes parezcan serias, clasificar como graves los trastornos leves, tratar los problemas diarios como médicos y exagerar la prevalencia de las enfermedades. Con frecuencia, unas se combinan con otras.

Aunque algunos profesionales patrocinados [por la industria] o consumidores pueden actuar de forma independiente y movidos por intereses honorables, en muchos casos la fórmula es siempre la misma: se orquestan grupos o campañas, subvencionadas o facilitadas por intereses empresariales, a menudo a través de las relaciones públicas o de una infraestructura de marketing", señala el trabajo.



¿Qué se puede hacer de momento? En el artículo donde se denuncia la "creación de enfermedades", se incluyen unos breves consejos que establecen las pautas siguientes: "Los profesionales de la salud, responsables políticos, periodistas y consumidores deberían alejarse del material patrocinado por las empresas sobre la naturaleza y la prevalencia de las enfermedades. Las fuentes genuinamente independientes deben reemplazar a aquellas realizadas para incrementar al máximo el número de gente sana que se siente enferma».

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