martes, 27 de septiembre de 2011

Autosugestión como cura. Émile Coué




Para aprender la autosugestión basta con practicarla diariamente en estado de relajación y en un lugar adecuado de la casa, tanto por la mañana como por la noche ( Coué recomendaba hacerlo en la cama justo antes de dormirse y al despertar ). Si se conoce alguna técnica de meditación hay que ponerla en práctica o alejar de la mente todas las distracciones y concentrarse en repetir una frase optimista a cualquier ritmo, en voz alta o en silencio. Pero no hay que pensar en el significado de la frase ni suponer que se trata de una orden; sólo hay que repetirla como si fuera un conjuro. Pronunciar unas 20 veces la frase será suficiente en cada ocasión, pero es importante practicar con constancia todas las mañanas y las noches para que el efecto no se debilite.

EL PUNTO DE VISTA ORTODOXO
Los circulos médicos del tiempo de Coué rechazaron abiertamente sus ideas, y aunque algunos de sus colegas admitían que la fuerza de voluntad de un paciente podia influir en su estado de salud, dudaban que la imaginación tuviera ese efecto. Hoy dia muchos médicos y psicólogos muestran mayor interés por éste y otros aspectos de la terapia, pues se ha demostrado que la autosugestión influye tanto en la mente como en el cuerpo. Se considera que la autosugestión es inocua y que puede combinarse con otros tipos de terapia, pero no debe sustituir al tratamiento ortodoxo de los trastornos graves, en particular los que pueden poner en peligro la vida.

EL ORIGEN DE LA AUTOSUGESTIÓN
A partir de su experiencia como farmacéutico Coué comenzó a interesarse en la función que la mente desempeña en la curación de las enfermedades. Había visto cómo algunos médicos usaban la hipnosis para ayudar a sus pacientes y él mismo realizó experimentos de cuyos resultados extrajo estas conclusiones: 1) Que los efectos curativos del hipnotismo no se debían a la pericia del terapeuta sino a los poderes del inconsciente de la persona, por lo que en cierto sentido todo trance hipnótico es autosugestión. 2) Que los médicos prestaban demasiada atención a la fuerza de voluntad del paciente y pasaban por alto su imaginación, que según Coué era más poderosa.

Coué creía que tener la voluntad de vivir o de sanar era inútil si el paciente tenia el temor de no poder recuperarse. Como ejemplo de la influencia de la imaginación en el cuerpo citaba el proceso de salivación, que no puede producirse de manera deliberada pero si imaginando manjares apetitosos. También pensaba que si la voluntad no interfería, la autosugestión podía usarse para influir en la imaginación y así ayudar a curar toda clase de enfermedades. Coué dedicó el resto de su vida a perfeccionar las técnicas de autosugestión para que la gente pudiera ponerlas en práctica por si misma. Durante la década de 1920 el método de Coué cobró fama mundial y hoy día constituye parte integral de numerosos tratamientos heterodoxos.

Si deseas activar los procesos de curación de tu cuerpo, que quizás estén obstaculizados por pensamientos negativos, simplemente repite “Cada día, en todos sentidos, estoy mejor y mejor” Repite esto dos veces al día y estarás usando el método Coue.

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