jueves, 20 de octubre de 2011

La comunicación verbal y no verbal afecta nuestro sistema nervioso



Las personas no estamos educadas a hablar con nosotras mismas, a pensar hacia nuestro interior, a sentir realmente lo que pasa para solucionarlo, a enfocarnos en nuestro cuerpo y en sus sensaciones. Simplemente vemos el entorno y sus consecuencias, ahí ponemos toda nuestra atención, casi siempre quejándonos y produciendo malas emociones.

En cuestión de enfermedades, somos como veletas sin rumbo, si seguimos con la misma calidad de pensamientos y haciendo caso omiso de lo que nuestro cuerpo nos manifiesta a cada momento, sin aprender a manejar nuestras emociones, la enfermedad seguirá latente. Conócete a ti mismo y pon la solución.

La enfermedad no es mala, es una comunicación de nuestro cuerpo que nos está informando que hay algo malo que debemos corregir en nosotros. Te avisa que estás por el camino equivocado y que hay que corregirlo.

Nos hablan de obesidad física, pero existe la “obesidad mental”, que tiene que ver con lo que alimentamos nuestra mente y va en contra de nosotros mismos. Es todo lo que no nos sirve para desarrollarnos intelectualmente, ser felices, ser seres humanos de calidad y por supuesto mantener una mente sana en un cuerpo sano.

Nuestra parte mental se encuentra desatendida, no le damos la importancia que tiene. Hoy como nunca hay que retomar nuestro interior y darle atención a nuestra mente y a nuestro cuerpo. Cualquier síntoma que tengamos es una comunicación a la que hay que atender. El hablar con esta parte de mi cuerpo que está manifestando algún problema de salud, es como hablarle a mi mejor amigo.

¿Qué tipo de palabras utilizas? ¿Son de enojo, de reclamo porque estás enfermo y no puedes realizar tus actividades? Seguramente, esto te va a perjudicar, porque te estás peleando contigo mismo ignorando que eres tú el causante de lo que pasa y no estás atendiendo la parte que reclama tu atención con amor.

Hay que tener claro que es a UNO MISMO al que le estoy hablando y que si no manejo el amor, me iré deteriorando cada vez más rápido y sin remedio.

La ciencia vanguardista dice que acudiendo a tu interior puedes obtener todo lo que necesites. Al respirar profundamente y decir justo lo que quieres acerca de tu salud, puedes manejar tus emociones y por ende las descargas bioquímicas necesarias para una buena salud. Las creencias, con las emociones que conllevan, modifican tu capacidad inmunológica ya que cada emoción tiene su bioquímica específica. Puedes producir endógenamente todas las drogas analgésicas, estimulantes necesarias para fortalecer tu sistema inmunológico y puedes aprender a sanarte, ya que existe una interconexión del sistema nervioso central, nervioso periférico, endócrino e inmunológico.

La salud no es un estado, es un proceso muy dinámico que se logra a través de tener una buena comunicación contigo mismo, convertirte en vigilante de tus propios pensamientos y emociones para conducirlos a un estado de paz y salud mental que redundará en tu salud física.

Dile adiós a todos los pensamientos que te producen miedo, inseguridad, estrés, desesperanza, impotencia, etc. deséchalos y en su lugar mete pensamientos que te nutran, que te den energía, que te den paz, esperanza, ganas de vivir. Modifica tu “dieta mental” a una más sana, siempre viendo hacia adelante con una salud perfecta. Esto es cuestión de actitud.

Trabaja con amor en conjunto con tus células (de ellas estás conformado), date unos minutos para relajarte y hablar con ellas, ten una dieta “física y mental” sana, y así ve tejiendo tu salud diariamente. Recuerda que de los pensamientos surgen las emociones, éstas se traducen en acciones, las acciones en hábitos y estos conforman el carácter.

¿Cómo quieres vivir tu vida? ¿Enfermo y descontento, o sano y en control de tus emociones? Responsabilízate de tu salud. Platícalo contigo mismo y dirige tu mente hacia el bien.

Tenemos que ser más conscientes del lenguaje que utilizamos pues éste afecta la bioquímica de nuestro cuerpo. No es lo mismo decirnos: “qué guapo soy” (que me hace sentir bien) a decir: “qué tonto soy”, (que me hace sentir mal). Y cuando alguien más me dice cualquier cosa buena o mala, yo tengo una reacción bioquímica que me afecta. De manera que las palabras que viajan por las neuronas además de crear un programa, causan una reacción.

La comunicación verbal y no verbal afecta nuestro sistema nervioso y por lo tanto nuestra mente.

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