miércoles, 12 de septiembre de 2012

La energía, el delicado equilibrio de la vida

Tú vibras de manera particular; incluso cada uno de tus órganos tiene una forma de vibrar distinta así como tu parte mental. Cuando estás sano todo vibra en perfecta concordancia. Pero tus roles, posturas, disfraces, caretas, personalidades falsas, actuaciones, te "ciegan", no te permiten que captes nada más allá de tus necesidades materiales, se despiertan aquellos patrones negativos de conducta de vibración baja. Generalmente te concentras en las banalidades. Esto te aparta de tu vibración ideal y saludable. Apenas aparezca una vibración discordante, ya no habrá armonía. Es como en la música: una nota armónica, traerá consigo música armónica; una nota discordante creará un mal sonido. De algún modo, con vibraciones discordantes (negativas) dentro de ti, terminarás enfermo física o psicológicamente.

Tú eres quien realmente activa tus propios mecanismos de auto sanación una vez que entiendes el problema y reconoces la causa por la cual estás enfermo, debes soltar lo que necesita ser liberado y depurado, tanto física como mentalmente, proponiendo soluciones sin dañar el delicado equilibrio de la vida.

La verdadera salud, depende del equilibrio de tus energías naturales interiores. Así tenemos: la energía de tu sistema autoinmune que te defiende contra los microorganismos, la energía que obtienes cuando te nutres debidamente, la energía de tu metabolismo que te ayuda a distribuir la energía por todo tu organismo, la energía proporcionada por tus hormonas para regular tu organismo, la energía proporcionada por la memoria de tus células o instintos naturales, la energía sexual (la que te hace buscar pareja y ser feliz), la energía mental y espiritual que te hace proceder correctamente y amar a los demás, etc.

Los síntomas negativos físicos y psicológicos sólo desaparecerán si hay un buen proceso de afinación de todas estas energías.

Cada síntoma o dolencia tiene una causa diferente que ha ido generando una distorsión dentro de ti desde el nivel emocional, mental, energético hasta que llega a manifestarse en el nivel físico como un síntoma.

Muchas enfermedades tienen los mismos síntomas, pero cada persona puede tener distintas causas de fondo. Escribe tus síntomas y la historia de tu enfermedad. Esto es lo más importante. Con frecuencia eres tú mismo el que establece y expresa las circunstancias de tu enfermedad.

Para lograrlo, retira y elimina los antiguos patrones de conducta, tus hábitos nocivos de actitud y tus bloqueos emocionales. Realiza técnicas de meditación sencilla, sin posiciones ni respiraciones especiales, con el fin de que logres una relajación profunda, y puedas realizar los cambios internos, reprogramar tu mente hacia objetivos positivos. Si eres feliz, eres sano. En un cuerpo sano no puede entrar la desarmonía ni el desbalance, no hay estancamiento. Tienes que estar dispuesto a trabajar con paciencia, disciplina y esforzarse hacia un objetivo noble y una meta firme de bienestar y tranquilidad.

Todo lo que existe en este Universo está constituido por diferentes niveles de vibración. Los físicos subatómicos han revelado que las partículas de materia en realidad están formadas por vibraciones con diferentes frecuencias.

Tras estudiar a fondo el ADN se ha llegado a la conclusión de que puede ser modificado mediante sonidos y frecuencias y, por tanto, por las palabras. El poder de la palabra (una clase de vibración) sobre la salud, sostenido durante milenios por diversas corrientes de pensamiento, queda entonces confirmado.

Existen varios tipos de energía es necesario que estas fluyan correctamente por el cuerpo. Un exceso o defecto de alguna de ellas durante un tiempo prolongado producirá malestar o dolor en el físico. Sabemos que la energía es vibración, frecuencia.

Conócete a ti mismo, ve dónde están aquellos asuntos que no has digerido, aprende técnicas de fácil compresión para que las utilices en ti mismo.

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