viernes, 26 de octubre de 2012

El poder que damos a nuestros pensamientos y su influencia en nuestro cuerpo


Alguna vez has reflexionado acerca de cómo funciona nuestra mente. ¿Cómo surgen en nosotros los  pensamientos?  ¿Por qué algunos de ellos son persistentes? y ¿te has dado cuenta como afectan nuestro cuerpo?  

Los pensamientos son ideas que vienen a nosotros constantemente de algo que nos interesa o simplemente algo que nos pasó. Muchas veces le damos poder a nuestros pensamientos cuando hablamos de situaciones que nos sucedieron o pueden suceder  y al hacerlo estamos creando un impacto emocional en nosotros mismos. 
Cuerpo y mente se afectan mutuamente.  Si nosotros tenemos un pensamiento  de  alguna situación de rabia que hayamos experimentado se generará en nosotros un   efecto bioquímico que aumentará la adrenalina y por ende sentiremos la rabia tal cual la estamos pensando. 
Si por el contrario,  es un pensamiento de serenidad inmediatamente  sentiremos un efecto relax que nos permitirá incluso respirar en forma adecuada y saludable.  

Cuando recreamos en nuestra mente situaciones de tristeza se va a producir en nosotros una  baja  de energía y poca motivación para hacer cosas.  Y si en algún momento estamos pensando en algo que nos ocasiona temor o pensamos que algo nos va a salir mal  nuestro cuerpo incluso puede llegar a paralizarse.  

Es importante hacerse consciente de lo que estamos pensando e inmediatamente observar como afecta a nuestro cuerpo. Te sugiero prestar mayor atención a tus  pensamientos ¿cuál es el pensamiento que tienes al levantarte?  Porque así ya estarás programando tu cuerpo y estado de ánimo para el resto del día.

Ciertamente nuestra vida diaria está llena de pequeños acontecimientos que muchas veces podemos llegar a convertir en episodios traumáticos si no tenemos  el  control de nuestros pensamientos, y una forma de lograrlo es darnos cuenta qué es lo que estamos pensando, si es positivo o no y si es útil gastar nuestra energía en ese pensamiento. Nuestro mayor indicador será el estado emocional que genera ese pensamiento.

Nuestra mente es poderosa y hace fielmente lo que le indicamos. Es obediente, ágil, rápida y tiene una excelente memoria, es  tan así que puede llegar a  producir  efectos en el organismo con sólo imaginar o pensar en algo que puedas hacer. Te pido que imagines  por un momento que vas a la cocina de tu casa, abres la puerta de la nevera o heladera y  sacas un limón,  cortas el limón  y lo llevas a tu boca para dejar caer unas gotitas en tu lengua ¿qué pasó? ¿Inmediatamente sentiste que salivaste? Te diste cuenta que con hacer este pequeño ejercicio ya tu organismo experimentó sensaciones. Y lo más interesante es  ¿dónde está el limón? Tu lo imaginaste! Esto es una prueba de lo que podemos experimentar a diario en nuestro organismo cuando constantemente creamos y recreamos situaciones en nuestra mente.

Está comprobado científicamente  que la alegría y la felicidad, así como la risa ocasionan impulsos eléctricos en el cerebro que liberan hormonas que fortalecen nuestro sistema inmunológico. Del mismo modo la ira, el resentimiento y el odio provocan la liberación de hormonas que agotan el sistema inmunológico natural. Es momento que empieces a tomar conciencia de cuáles son tus pensamientos y la manera de cómo influyen en tu cuerpo.

Te invito a reflexionar en lo siguiente ¿Quién dirige tus pensamientos? ¿Tú o tus vivencias?
Un pensamiento genera una emoción y de inmediato va a producir en ti un comportamiento. Tú eliges tus pensamientos. Analiza si te están ayudando en tu vida para sentirte bien. Recuerda que pensamientos de rabia, rencor y  miedo van a  afectar tu organismo desgastándolo y produciendo enfermedades. 
Pensar lo mejor en cada situación te va a ahorrar mucho desgaste emocional. Si logras controlar tus pensamientos negativos, tus comportamientos cambiarán.

Tenemos una mente extraordinaria con una habilidad increíble para aprender.  Piensa cuantas cosas has logrado gracias a los pensamientos positivos que has tenido. Tú decides si cada día estará lleno de buenos pensamientos y buenas sensaciones, tu cuerpo te lo agradecerá, le darás bienestar y te sentirás más saludable. Más allá de las circunstancias ten presente que  el poder siempre  está dentro de ti.

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