martes, 29 de enero de 2013

La regeneración neuronal está comprobada


Hoy esta claramente establecida la capacidad de los órganos y tejidos humanos para cicatrizar y que este proceso puede llevarse a cabo mediante regeneración o reparación con tejido fibroso; así, todos los tejidos tienen la capacidad de reparación (piel, hueso, cartílago, músculo liso, etc.) y además algunos tienen la capacidad de regenerarse totalmente en ocasiones (parénquima hepático, medula ósea y mucosas en general), recuperando por completo su estructura y función. 

De esta manera, el parénquima hepático puede regenerarse en su totalidad luego de la pérdida de un gran segmento de hígado, la médula ósea puede reponer los elementos formes de la sangre luego de una hemorragia y algunas úlceras gastrointestinales agudas pueden resolverse sin alteraciones morfofuncionales posteriores del órgano afectado. Esta propiedad se explica por la existencia de células “madre” indiferenciadas generalmente pluripotenciales que se encargan de sustituir a las células muertas o perdidas.

Esta claramente comprobada la capacidad de regeneración glial del cerebro y el resto del Sistema Nervioso Central (SNC), e incluso del Sistema Nervioso Periférico. Sin embargo, siempre se ha creído – de manera dogmática – que las neuronas no tienen esta capacidad, ya que no existen las células “madre” que permitirían la regeneración neuronal y se ha aceptado que este fenómeno principalmente ocurre en el período embrionario y tal vez durante el primer año de vida, tiempo en el cual el encéfalo produce gran cantidad de neuronas en varias regiones. 

Estas nuevas células neuronales envían muchas colaterales axónicas que de no conectarse con una célula muscular, glandular o con otra neurona, probablemente mueran en pocas semanas. 
Este fenómeno está influenciado por neurotrofinas y otros factores de crecimiento neuronal y puede ser favorecido por algunos estímulos tanto in útero como durante el primer año de vida. Además, durante años se ha establecido que en la adultez, la pérdida de cualquier neurona por causas fisiológicas (envejecimiento) o patológicas es irreversible ya que las neuronas muertas no son reemplazadas por nuevas y asumen al cerebro como un tejido estable, limitando su dinamismo tisular a: plasticidad sináptica como producto de procesos de memoria y aprendizaje y regeneración axonal luego de una lesión.

No obstante, el dogma del tejido cerebral como elemento estático, fue establecido sabiendo que no era totalmente cierto, y a este respecto nos dice F. Gage (director del Laboratorio de Genética del Instituto Salk en la Jolla-California) en una entrevista que “...contrario a lo que muchos creen, desde hace mucho tiempo los científicos conocen la generación de nuevas neuronas en regiones restringidas del cerebro adulto, pero existía mucha resistencia a aceptar que la neurogénesis en adultos era generalizable a primates y humanos”.

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