viernes, 8 de noviembre de 2013

Cura tu EM con vitamina B12

La deficiencia de la B12 tiene distintos síntomas, por ejemplo: neuropatía periférica, deterioro cognitivo y atrofia óptica. Clínicamente, se caracteriza por parestesias de extremidades inferiores, seguido de marcha atáxica y paraparesia, disestesias simétricas, alteraciones de la sensibilidad posicional y vibratoria y, en estados avanzados, tetraparesia o paraparesia espástica. 

En la neuropatología se encuentra desmielinización. A nivel del sistema nervioso, la deficiencia de vitamina B12 puede conducir a daños irreversibles con gran variedad de signos y síntomas neurológicos incluyendo parestesia (sensación de hormigueo, adormecimiento, acorchamiento, etc.) de manos y pies, falta de equilibrio, menores reflejos tendinosos profundos y en las etapas posteriores pérdida de memoria, confusión, depresión y hasta pérdida de la visión central.

La latencia para el inicio del tratamiento desde el comienzo de los síntomas es de 8,6 meses en promedio (fluctuando entre 1 y 24 meses). El aspecto clínico que mejoró más precozmente fue la función esfinteriana y la propiocepción (entre 2 y 3 semanas). De los 7 pacientes que al iniciar el tratamiento no deambulaban, 3 demoraron al menos 6 meses en recuperar la marcha. 


Fuentes de origen animal: Los alimentos ricos en B12 son las vísceras como el hígado, riñones, y en general las carnes, huevos y lácteos. De los pescados podemos nombrar el atún y las sardinas como así también las almejas. Esta vitamina se encuentra presente de forma natural solo en el reino animal.
Fuentes de origen vegetal: en el reino vegetal, la presencia de vitamina B12 es casi nula, por lo tanto los vegetarianos estrictos presentan carencia o déficit de esta vitamina, y como consecuencia de ellos necesitan suplementar su dieta con suplementos vitamínicos.
En la actualidad existen productos vegetales enriquecidos, como los cereales enriquecidos.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Mentalización, determinación, confianza.

La mayoría de nuestras enfermedades son el resultado de procesos psíquicos.
Por fin a la luz de la evidencia, la reflexión científica acepta que el pensamiento es fundamental para moldear los estados físicos que experimentamos.

La autosanación
La ciencia, apoyada en investigaciones rigurosas, puede constatar que la mente es clave en la salud y que probablemente sea el “ingrediente activo” más importante de toda la medicina.
Diferentes estudios en torno al placebo, la hipnosis, la meditación, el pensamiento positivo, la confianza y la intención, muestran que la mentalización ejerce una influencia significativa en determinar el estado de salud de una persona.

De manera profunda nuestros estados mentales se convierten en nuestros estados físicos y, de alguna forma, la mayoría de nuestras enfermedades son el resultado de procesos psíquicos.
En este sentido, además de explorar diversas técnicas de mentalización para sanar, habría que reflexionar sobre aquellos pensamientos y patrones mentales que nos han llevado a enfermar.

Uno mismo es el único médico que puede hacer sanar desde la raíz. Hasta que no hagamos consciente nuestro inconsciente, estaremos predispuestos ante una serie de contingencias que permanentemente amenazan con tomar control de nuestro cuerpo y de la dirección que lleva nuestra vida.

Cada pensamiento, cada actividad mental que realizas, es una semilla de lo que serás.

En la medida en la que seamos capaces, a través de la disciplina, de generar estados mentales suficientemente flexibles, podremos seguramente superar los escollos del cuerpo.